Retablo mayor

(Siglo XIX)

 

 

 

El retablo mayor es obra neoclásica del ensamblador y escultor lucense Manuel Luaces a quien se le contrató en 1803, después de fracasar Juan Peñalba. La tipología es común al de la iglesia de Santo Domingo y capilla del Carmen.

 

Es de un solo cuerpo. Dos pares de columnas gigantes pareadas de orden corintio, las más extremas adelantadas, sustentan el ático. Este remata en peineta con el anagrama del Ave María, sobre nubes, coronado y rodeado de rayos en el interior de un óvalo, en cuya parte superior lleva tres coronas entrelazadas, la central con rosas, y en el interior o tímpano del tambanillo, dos cabezas de ángeles entre nubes y rayos con el Jehová. A ambos lados, sobre un dado o plinto, se presenta a la izquierda la imagen de Santa Rosa y a la izquierda la de Santa Catalina.

 

Lo preside una hermosa imagen de la Asunción. Sobre las puertas de la sacristía están a la izquierda Santo Domingo y a la derecha Santo Tomás. La puerta de la izquierda conserva el emblema de la orden de Santo Domingo, tallado en altorelieve. La de la derecha tenía el de la Inquisición que fue sustituido por la Cruz de Santiago pintada en rojo.

 

 

 

Virgen de la Asunción

Santo Domingo

Santo Tomás

Crucifijo

 

 

 

Retablo de Santiago

(Siglo XIX)

 

Los retablos laterales de la capilla mayor son del mismo estilo y época aunque las imágenes son contemporáneas. De un solo cuerpo con columnas pareadas de orden corintio sobre el que se apoya la peineta del ático que contiene el óvalo con una pintura.

 

El de la derecha, antiguo de San José cuya imagen aparece pintada en el óvalo del ático, está dedicado actualmente a Santiago Matamoros, patrono de la parroquia.

 

 

 

 

Retablo de la Virgen del Rosario

 

(Siglo XIX)

 

 

Es del mismo estilo y estructura que el anterior. Situado a la izquierda o lado del evangelio, está dedicado a la Virgen del Rosario, representada en la pintura del óvalo venerada por Santo Domingo, Esta advocación de la Virgen está vinculada a la orden dominicana y al Ayuntamiento, de la que es su patrona desde tiempo inmemorial.

 

El Domingo de Resurrección la imagen de la Virgen, de luto y sin el niño, parte a hombros de la Policía Municipal hasta la catedral en donde tiene lugar la ceremonia del Encuentro.

 

 

 

 

 

Retablo del

 

Sagrado Corazón

 

(Siglo XIX)

 

 

En el cuerpo de la iglesia hay dos retablos, enfrentados, también neoclásicos, con imágenes modernas. El de la derecha, dedicado al Sagrado Corazón, es de un solo cuerpo formado por dos columnas de estilo jónico que sustentan un entablamento sobre el que va el remate.

 

Se trata de una especie de peineta que se cierra con una diadema de cuyos extremos parten guirnaldas de flores que se introducen en el asa interior de los flameros laterales que caen en la prolongación de las columnas. En el interior lleva los símbolos de la pasión.

 

Hay una escultura notable de San José con el Niño Jesús perteneciente al retablo del lado de la epístola de la capilla mayor.

 

 

 

Sagrado Corazón de María

Sagrado Corazón de Jesús

San José y el niño Jesús

San Judas Tadeo

 

 

 

 

Retablo de la Virgen de la

 

 Esperanza.

 

(Siglo XIX)

 

Está situado a la izquierda y es idéntico al anterior. La diferencia está en el motivo decorativo de la peineta de remate, en la que se representa la Ascensión. El intradós cóncavo del arco se adorna con cuarterones moldurados con una roseta en el centro, la misma solución que encontramos en los retablos mayores del convento de Santo Domingo y de la capilla del Carmen, lo que nos hace suponer que son obra de los Luaces. Todos ellos están dorados y pintados imitando mármoles y jaspes. Hace años albergaba a Nuestra Señora del Amor Hermoso, a la que Isabel II regaló un precioso manto con motivo de su visita a Lugo en septiembre de 1858.

 

La Semana Santa lucense se enriqueció en 1952 con la creación de la cofradía de la Virgen de la Esperanza, agregándose en 1959 el paso de la Oración del Huerto, réplica de Salcillo.